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HECHOS DE LOS APOSTOLES Capítulo 19 Options
gfduda
Posted: Friday, November 20, 2020 12:30:54 PM

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Capítulo 19

1 Mientras Apolo permanecía en Corinto, Pablo atravesando la región interior, llegó a Efeso. Allí encontró a algunos discípulos
2 y les preguntó: «Cuando ustedes abrazaron la fe, ¿recibieron el Espíritu Santo?». Ellos le dijeron: «Ni siquiera hemos oído decir que hay un Espíritu Santo».
3 «Entonces, ¿qué bautismo recibieron?», les preguntó Pablo. «El de Juan», respondieron.
4 Pablo les dijo: «Juan bautizaba con el bautismo de penitencia, diciendo al pueblo que creyera en el que vendría después de él, es decir, en Jesús».
5 Al oír estas palabras, ellos se hicieron bautizar en el nombre del Señor Jesús.
6 Pablo les impuso las manos, y descendió sobre ellos el Espíritu Santo. Entonces comenzaron a hablar en distintas lenguas y a profetizar.
7 Eran en total unos doce hombres.
8 Pablo fue luego a la sinagoga y durante tres meses predicó abiertamente, hablando sobre el Reino de Dios y tratando de persuadir a los oyentes.
9 Pero como algunos se obstinaban y se negaban a creer, denigrando el Camino del Señor delante de la asamblea, Pablo rompió con ellos. Luego tomó aparte a sus discípulos y dialogaba diariamente en la escuela de Tirano.
10 Así lo hizo durante dos años, de modo que todos los habitantes de la provincia de Asia, judíos y paganos, tuvieron ocasión de escuchar la Palabra del Señor.
11 Por intermedio de Pablo, Dios realizaba milagros poco comunes,
12 hasta tal punto que el aplicarse sobre los enfermos pañuelos o lienzos que habían tocado el cuerpo de Pablo, aquellos se curaban y quedaban libres de los malos espíritus.
13 Algunos exorcistas ambulantes judíos, hicieron la prueba de pronunciar el nombre del Señor Jesús sobre los poseídos por los malos espíritus, diciendo: «Yo los conjuro por ese Jesús que anuncia Pablo».
14 Un cierto Sevas, Sumo Sacerdote judío, tenía siete hijos que practicaban estos exorcismos.
15 El espíritu malo les respondió: «Yo conozco a Jesús y sé quién es Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?».
16 Y el hombre poseído por el espíritu malo, abalanzándose sobre los exorcistas, los dominó a todos y los maltrató de tal manera que debieron escaparse de esa casa desnudos y cubiertos de heridas.
17 Todos los habitantes de Efeso, tanto judíos como paganos, se enteraron de este hecho y, llenos de temor, glorificaban el nombre del Señor Jesús.
18 Muchos de los que habían abrazado la fe vinieron a confesar abiertamente sus prácticas,
19 y un buen número de los que se habían dedicado a la magia traían sus libros y los quemaban delante de todos. Se estimó que el valor de estos libros alcanzaba a unas cincuenta mil monedas de plata.
20 Así, por el poder del Señor, la Palabra se difundía y se afianzaba.
21 Después de esto, Pablo se propuso ir a Jerusalén pasando por Macedonia y Acaya. «Primero iré allí, decía, y luego tendré que ir también a Roma».
22 Envió a Macedonia a dos de sus colaboradores, Timoteo y Erasto, y él permaneció en Asia un tiempo más.
23 Fue entonces, cuando se produjeron graves desórdenes a causa del Camino del Señor.
24 Un orfebre llamado Demetrio fabricaba reproducciones en plata del templo de Diana, proporcionando así abundante trabajo a los artesanos.
25 Demetrio los reunió, junto con los que habían trabajos similares, y les dijo: «Ustedes saben perfectamente que nuestro bienestar depende de esta industria.
26 Pero ahora ustedes mismos ven y oyen que no solamente en Efeso, sino también en casi toda la provincia de Asia, ese Pablo ha conquistado y seducido a mucha gente, pretendiendo que los dioses fabricados por mano de hombre no son dioses.
27 De esa manera, no solamente nuestra profesión está amenazada de caer en el descrédito, sino que el templo mismo de la gran diosa Diana corre el riesgo de ser tenido por nada, y aquella a quien adoran toda el Asia y el mundo entero, terminará por quedar despojada de su prestigio.».
28 Al oír estas palabras, la multitud se enfureció y comenzó a gritar: «¡Viva la gran Diana de los efesios!»,
29 y se produjo un gran desorden en la ciudad. Todos irrumpieron en el teatro, arrastrando a los macedonios Gayo y Aristarco, compañeros de viaje de Pablo.
30 Pablo quería presentarse delante de la asamblea, pero sus discípulos se lo impidieron.
31 Hasta algunos magistrados de la ciudad, que eran amigos suyos, le rogaron que no se expusiera yendo al teatro.
32 Todo el mundo gritaba al mismo tiempo, ya que la confusión reinaba en la concurrencia, y la mayor parte ni siquiera sabía por qué se había reunido.
33 Entonces hicieron salir de entre la multitud a Alejandro, a quien los judíos empujaban hacia adelante. Este, pidiendo silencio con la mano, quería dar una explicación a la asamblea.
34 Pero en cuanto advirtieron que era un judío, todos se pusieron a gritar unánimemente durante dos horas: «¡Viva la gran Diana de los efesios!».
35 Por fin, el secretario de la ciudad consiguió calmar a la multitud, diciendo: «Efesios, ¿qué hombre de este mundo ignora que la ciudad de Efeso es la guardiana del templo de la gran diosa Diana y de su estatua venida del cielo?
36 Siendo esta una verdad innegable, deben quedarse tranquilos y no actuar apresuradamente.
37 Esos hombres que ustedes trajeron, no han cometido ningún sacrilegio ni han dicho ninguna blasfemia contra nuestra diosa.
38 Y si Demetrio y sus artesanos tienen una queja contra alguien, para eso están los tribunales y los procónsules ante quienes se pueden presentar las acusaciones.
39 Si ustedes tienen que debatir algún otro asunto, se decidirá en la asamblea legal.
40 Porque corremos el riesgo de ser acusados de sediciosos, a causa de lo que acaba de suceder, ya que no tenemos ningún motivo para justificar este tumulto». Y con estas palabras, disolvió la asamblea.
gfduda
Posted: Friday, November 20, 2020 12:32:42 PM

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capítulo 19

1 Enquanto Apolo estava em Corinto, Paulo atravessou o planalto e chegou a Éfeso. Aí encontrou alguns discípulos e perguntou-lhes:
2 “Vós recebestes o Espírito Santo quando abraçastes a fé?” Eles responderam: “Nem sequer ouvimos dizer que existe Espírito Santo!”
3 Então Paulo perguntou: “Que batismo então recebestes?” Eles responderam: “O batismo de João.”
4 Paulo disse-lhes: “João administrava um batismo de conversão, dizendo ao povo que acreditasse naquele que viria depois dele, isto é, em Jesus”.
5 Tendo ouvido isso, eles foram batizados no nome do Senhor Jesus.
6 Paulo impôs-lhes as mãos, e o Espírito Santo desceu sobre eles. Começaram então a falar em línguas e a profetizar.
7 Ao todo, eram uns doze homens.
8 Paulo foi então à sinagoga e, durante três meses, falava com toda liberdade, discutindo e persuadindo os ouvintes acerca do Reino de Deus.
9 Todavia, como alguns se obstinavam na incredulidade e falavam mal do Caminho diante da multidão, Paulo rompeu com eles, tomou os discípulos à parte e, diariamente, ensinava-lhes na escola de um homem chamado Tiranos.
10 Isso durou dois anos, de modo que todos os habitantes da Ásia, judeus e gregos, puderam ouvir a palavra do Senhor.
11 Deus realizava milagres extraordinários pelas mãos de Paulo,
12 a tal ponto que pegavam lenços e aventais que tivessem tocado sua pele, para aplicá-los sobre os doentes, e as doenças os deixavam e os espíritos maus se retiravam.
13 Alguns exorcistas judeus itinerantes começaram igualmente a invocar o nome do “Senhor Jesus” sobre os que tinham espíritos maus. Diziam: “Por esse Jesus que Paulo está pregando, eu vos ordeno: saí!”
14 Os que faziam isso eram os sete filhos de Ceva, um sumo sacerdote judeu.
15 Mas o espírito mau reagiu, dizendo: “Eu conheço Jesus e sei quem é Paulo; mas vós, quem sois?”
16 E o homem que tinha o espírito mau lançou-se sobre eles e os dominou a uns e outros com tanta violência que fugiram daquela casa, sem roupa e cobertos de ferimentos.
17 E toda a população de Éfeso, judeus e gregos, ficou sabendo do fato. O temor se apossou de todos. Louvava-se a grandeza do nome do Senhor Jesus.
18 Muitos fiéis acorriam para acusar- se em voz alta de suas práticas mágicas,
19 e um bom número dos que praticavam magia amontoaram seus livros e os queimaram em praça pública. O valor desses livros foi calculado em cinqüenta mil moedas de prata.
20 Assim, a palavra do Senhor crescia e se firmava com grande poder.
21 Depois desses acontecimentos, Paulo resolveu, no Espírito, ir a Jerusalém, passando pela Macedônia e pela Acaia. Ele dizia: “Depois de ir até lá, eu devo ver também Roma”.
22 Paulo enviou à Macedônia dois de seus ajudantes, Timóteo e Erasto, e ficou ainda por algum tempo na Ásia.
23 Foi nessa época que estourou um grave tumulto a respeito do Caminho.
24 Um ourives chamado Demétrio fabricava miniaturas em prata do templo de Diana, proporcionando considerável lucro aos artesãos.
25 Ele reuniu esses artesãos, juntamente com outros que trabalhavam no ramo, e lhes disse: “Amigos, sabeis que o nosso bem-estar provém dessa nossa atividade.
26 Ora, como podeis ver e como ouvis dizer, esse tal de Paulo, com a sua propaganda, desencaminha muita gente, não só em Éfeso, mas em quase toda a Ásia. Ele afirma que não são deuses os produtos de mãos humanas.
27 Não é só a nossa profissão que corre o risco de cair em descrédito, mas também o templo da grande deusa Diana acabará sendo desacreditado, e assim ficará despojada de majestade aquela que toda a Ásia e o mundo inteiro adoram”.
28 Ao ouvir isso, ficaram furiosos e não paravam de gritar: “Grande é a Diana dos efésios!”
29 O tumulto se espalhou pela cidade toda. A multidão se dirigiu em massa ao teatro, arrastando os macedônios Gaio e Aristarco, companheiros de Paulo na viagem.
30 Paulo queria ir até a assembléia, mas os discípulos não o deixaram.
31 Também algumas pessoas importantes da província, que eram seus amigos, mandaram pedir que ele não se arriscasse a comparecer ao teatro.
32 Enquanto isso, um gritava uma coisa, outro o contrário, e a confusão era geral na assembléia. A maioria nem mesmo sabia por que estava reunida.
33 Ora, algumas pessoas da multidão convenceram um homem chamado Alexandre a falar; os judeus o empurravam para a frente. Com um sinal da mão, pediu silêncio, para dar explicações à assembléia.
34 Mas, quando perceberam que era judeu, todos se puseram a gritar numa só voz, por quase duas horas: “Grande é a Diana dos efésios!”
35 Por fim, o secretário conseguiu acalmar a multidão e disse: “Cidadãos de Éfeso, qual é a pessoa que não sabe que a cidade de Éfeso é a guardiã do templo da grande Diana e de sua estátua, que Júpiter mandou do céu?
36 Isso ninguém pode negar. Portanto, é bom que fiqueis calmos e nada façais de precipitado.
37 Estes homens que trouxestes até aqui não profanaram o templo, nem blasfemaram contra a nossa deusa.
38 Portanto, se Demétrio e os artesãos que estão com ele têm acusações para fazer contra alguém, sejam feitas audiências. Os procônsules estão à disposição. Que as partes apresentem suas acusações recíprocas.
39 E se houver qualquer outra questão, será resolvida em assembléia legal.
40 Do contrário, corremos o risco de sermos acusados de revolta por causa do que hoje aconteceu, pois não existe nenhum motivo para justificarmos esta aglomeração”.
41 Com estas palavras, ele dissolveu a assembléia.
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